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Tratamientos para la artritis reumatoide: nuevas terapias biológicas

Tratamientos para la artritis reumatoide: nuevas terapias biológicas

Introducción

La artritis reumatoide es una enfermedad crónica inflamatoria que afecta a las articulaciones y que puede llevar a deformidades y discapacidad si no se controla adecuadamente. Aunque se desconoce la causa exacta de la artritis reumatoide, se sabe que hay una respuesta autoinmunitaria que conduce a la inflamación en el tejido sinovial que recubre las articulaciones. Los síntomas pueden incluir dolor, hinchazón, rigidez y dificultad para mover las articulaciones afectadas. A lo largo de los años, muchos tratamientos se han utilizado para controlar la artritis reumatoide, pero con el paso del tiempo, se han desarrollado nuevas terapias biológicas con la esperanza de mejorar los resultados para los pacientes.

Tratamientos no biológicos para la artritis reumatoide

Antes de examinar las terapias biológicas específicas, es útil repasar los tratamientos no biológicos que se han utilizado históricamente para la artritis reumatoide. La primera línea de tratamiento suele ser el uso de medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINE) para aliviar el dolor y la inflamación. Los AINE pueden ser útiles para la artritis reumatoide, pero pueden tener efectos secundarios en el tracto gastrointestinal y en otros órganos. Los corticosteroides, como la prednisolona, también pueden usarse para reducir la inflamación, pero tienen efectos secundarios a largo plazo, como la osteoporosis y la resistencia a la insulina.

Los medicamentos modificadores de la enfermedad (DMARD) son otra clase de medicamentos no biológicos utilizados para la artritis reumatoide. Estos medicamentos pueden retrasar la progresión de la enfermedad y prevenir la discapacidad a largo plazo. Los DMARD incluyen metotrexato, sulfazalazina y hidroxicloroquina, entre otros. También pueden tener efectos secundarios, como supresión de la médula ósea e infecciones oportunistas. Los DMARD biológicos, como el tofacitinib y el baricitinib, son una nueva clase de medicamentos que actúan sobre la vía inflamatoria de la artritis reumatoide, pero también tienen efectos secundarios, como infecciones y tromboembolismo venoso.

Terapias biológicas para la artritis reumatoide

Las terapias biológicas son medicamentos que se derivan de proteínas que se producen en el cuerpo humano o animal. Estos medicamentos alteran la respuesta inmunitaria del cuerpo y actúan sobre las sustancias químicas inflamatorias que contribuyen a la artritis reumatoide. Aunque las terapias biológicas son más caras que los tratamientos no biológicos, se consideran una opción terapéutica importante para los pacientes con artritis reumatoide resistente al tratamiento u otros trastornos autoinmunitarios.

Fármacos inhibidores de citoquinas

Los fármacos inhibidores de citoquinas incluyen el etanercept, el infliximab y el adalimumab, y funcionan reduciendo los efectos proinflamatorios de las citoquinas, como el TNF- α. Los estudios han demostrado que estos medicamentos pueden ser efectivos para reducir los síntomas de la artritis reumatoide, aunque también pueden aumentar el riesgo de infecciones y otros efectos secundarios.

Inhibidores de interleucina

Los inhibidores de interleucina son medicamentos que actúan sobre las interleucinas, señales químicas que regulan la respuesta inmunitaria. Estos medicamentos incluyen el tocilizumab, el sarilumab y el anakinra. Los estudios han mostrado que estos medicamentos pueden ser efectivos para reducir los síntomas de la artritis reumatoide.

Abatacept

El abatacept es un medicamento que actúa al inhibir la activación de las células T, un tipo de célula inmunitaria que contribuye a la inflamación en la artritis reumatoide. Los estudios han demostrado que el abatacept es efectivo en el tratamiento de la artritis reumatoide activa moderada a grave.

Terapias celulares

Las terapias celulares son una forma de terapia biológica que implica la transferencia de células inmunitarias modificadas al paciente. Estos tratamientos pueden incluir células T reguladoras o células madre mesenquimales, que se encargan de controlar la inflamación y la regeneración de las células dañadas. Los estudios preliminares han sido prometedores, pero se necesitan más estudios para evaluar la seguridad y la eficacia de estos tratamientos para la artritis reumatoide.

Conclusiones

Las nuevas terapias biológicas para la artritis reumatoide han mejorado significativamente los resultados para los pacientes con esta enfermedad. Si bien estos tratamientos pueden ser costosos y tienen efectos secundarios, han demostrado ser muy efectivos para reducir los síntomas y mejorar la calidad de vida de los pacientes. Es importante que los pacientes hablen con sus médicos sobre las opciones de tratamiento disponibles y trabajen juntos para encontrar la mejor opción para cada paciente en particular.